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Chacchoben

Se localiza en la porción sur del estado de Quintana Roo, toma su nombre del ejido donde se encuentra ya que se desconoce el nombre original. A decir de los pobladores, hablantes del maya, su nombre hace alusión al “maíz colorado”.

El núcleo del asentamiento se localiza a 85 km. de la ciudad de Chetumal y a tan sólo 3 km. del poblado de Lázaro Cárdenas. Las principales vías de acceso son la carretera federal 307 Chetumal - Escárcega y la carretera federal 293 Chetumal - Mérida (vía corta). El área monumental del asentamiento se encuentra contiguo a la carretera, por lo que es de muy fácil acceso. el cual se extiende en un área aproximada de 70 hectáreas donde se distribuyen conjuntos de estructuras de diferentes rangos, entre los que sobresalen los conjuntos denominados como gran basamento, las vías y el grupo II, mismo que incluye al edificio de mayor altura del asentamiento.

Probablemente los primeros habitantes de la región se establecieran durante el preclásico tardío (ca. 200 a.n.e.), en pequeños caseríos alrededor de los cuerpos de agua, como la laguna del ocho y la de Chacchoben; sin embargo, es hasta el clásico temprano, cuando el sitio se desarrollo monumentalmente y se erigieron los principales edificios de carácter público. No obstante que durante los períodos subsiguientes, establecidos por la arqueología, el asentamiento continuo habitado, la actividad constructiva mayor parece haber decrecido alrededor del año 700 d.n.e., culminando posteriormente con su virtual abandono, para ser nuevamente poblado, aunque parcialmente, durante el Posclásico Tardío, fecha a la que corresponde la gran cantidad de fragmentos de incensarios efigie que se han recuperado.

Desgraciadamente las únicas dos estelas con inscripciones jeroglíficas a la fecha encontradas, presentan textos prácticamente ilegibles, por lo que sólo puede suponerse que Chacchoben fue un sitio mayor vinculado a alguna capital regional del área del Petén, a juzgar por el estilo arquitectónico de sus construcciones, las cuales presentan esquinas remetidas de los paños en los edificios más tempranos y redondeadas en los de construcción posterior con el típico arreglo de zócalo, entre calle y talud en delantal, así como también, los materiales a la fecha recuperados, que presentan una clara similitud con los documentados en sitios del norte de Belice más que con sitios del norte yucateco.

El carácter de los grupos arquitectónicos corresponde fundamentalmente al cívico y religioso, funciones que se confirman por la gran cantidad de incensarios tardíos recuperados en la parte superior del gran basamento y en los dos edificios principales que lo coronan, los cuales corresponden a templos. El gran basamento debió ser el escenario principal de actividades ceremoniales, tanto religiosas como de orden público.

En una de las escalinatas que permiten el acceso, se levantó el monumento I, que parece haber funcionado como marcador de fechas calendáricas asociadas principalmente a los equinoccios y solsticios, indicando muy probablemente el inicio de los periodos agrícolas. El conjunto de las vías debió funcionar como residencia del grupo dirigente y en él, se pueden apreciar bajas plataformas de mampostería que debieron soportar habitaciones de materiales perecederos. El grupo ii no ha sido explorado, pero por la magnitud de sus edificaciones y el patrón de distribución que presenta, es muy probable que funcionara como administrativo y habitacional.

Visto en conjunto, el sitio debió constituir un asentamiento mayor bajo la hegemonía de alguna urbe mayor de las tierras bajas del sur, sin que por el momento podamos precisarlo.

A la fecha sólo se han explorado los cinco edificios que descansan sobre el gran basamento, el edificio principal del conjunto de las vías, así como las bajas plataformas que flanquean una de ellas. Es importante mencionar que todos los edificios intervenidos, presentan diferentes etapas constructivas, mismas que se pueden apreciar solo parcialmente en los edificios explorados, lo que pone de manifiesto la larga ocupación del sitio.

En las fachadas del gran basamento, se pueden observar dos etapas constructivas, que repiten el mismo patrón arquitectónico. En su etapa final presentó tres cuerpos escalonados sobre los cuales descansan los edificios ceremoniales. Seguramente los dos pequeños edificios que rematan una de las escalinatas de acceso tuvieron como función el restringir el paso al templo II y al espacio sagrado que debió representar en su conjunto la superficie del gran basamento. Es interesante mencionar, que una de las construcciones más tardías del conjunto y que fue la que mayormente se conservo, es el conocido como templo adosado, el cual fue edificado sobre los peldaños del templo I, cuando el sitio fue nuevamente revitalizado como lugar de veneración a las deidades patronales que permitían la continuidad de la vida y la reproducción de ciclos vitales en las creencias de sus habitantes. Muy probablemente constituyó el umbral por el cual los iniciados podían establecer un contacto entre lo sagrado y lo terreno, y posiblemente también sirvió como indicador astronómico de fechas importantes del calendario, cuando el monumento I, fue cubierto por nuevas construcciones.

El edificio principal del conjunto de las vías fue originalmente construido con el arreglo piramidal característico de los templos, sin embarco, este fue modificado para constituir un recinto bajo abovedado, que presenta como característica sobresaliente un altar central en el interior, en donde se plasmó un motivo pictórico asociado a la cuenta del tiempo y a los ciclos del sol y de venus, recreando asimismo, el concepto de los cuatro rumbos, tan importante en el pensamiento maya.

Contiguas a este edificio, se encuentran otras construcciones mayores aún sin explorar, que en su conjunto constituyen una pequeña plaza con altar central que se comunica con las plataformas habitacionales que flanquean las llamadas vías. Su arreglo indica una unidad familiar, en donde además debieron funcionar santuarios de carácter unifamiliar privado. Ente los materiales recuperados en ellas, podemos mencionar cerámicas de uso doméstico, implementos de molienda, puntas de lanza, cuchillos, navajillas de obsidiana y variados objetos como malacates, pesas de red y piedras labradas con el motivo cruciforme representado también en la pintura del altar en el edificio principal del conjunto.

Una de las características sobresalientes del asentamiento es la presencia de altares circulares monolíticos y estelas, de las cuales solo una presenta textos jeroglíficos ya muy erosionados, que imposibilitan su lectura.

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